Hoy en día, la globalización e Internet han creado una necesidad de traducción sin precedentes en la historia de la humanidad, lo que ha llevado a un gran número de personas muy dispares a traducir todo tipo de textos: desde aficionados que subtitulan sus dibujos animados japoneses por hobby, pasando por el «amigo extranjero que me traduce esto en un momento y por dos duros porque total da lo mismo», hasta la gran cantidad de profesionales que, en cientos de pares de lenguas y con muy diversas áreas de especialización, realizan un trabajo sin el cual el mundo global no sería posible.

Algunos llegamos a la traducción por vocación, muchos por curiosidad, autodidactas, universitarios, desde carreras de letras (sobre todo filólogos) o desde muchísimos otros campos. Uno se lanza a la aventura y en seguida llega la toma de decisiones, y la primera que tenemos que tomar prácticamente todos tiene que ver con nuestra herramienta de trabajo: el ordenador.

No os equivoquéis, la máxima traductológica de que no hay verdades absolutas también se aplica al ámbito de la informática. Si bien es cierto que el sistema Windows lleva clara ventaja al Mac en este campo, no son pocos los traductores que se decantan por la máquina de Steve Jobs. Evidentemente, para gustos, los colores. Pero es innegable que muchas de las herramientas TAO no funcionan en el entorno iOS, lo que es un gran problema para un traductor profesional. Aunque todo problema tiene su solución y este no iba a ser menos. Siempre se puede recurrir a los famosos emuladores para hacer que la cosa funcione.

Pero sistema operativo aparte, en lo que sí parece que casi todos los traductores estamos de acuerdo es en que, cuanto más cómodo estés, mejor. Esto se aplica a un teclado ergonómico, a una buena silla, a una pantalla grande (o dos, o tres) y a todo lo que nos vaya a facilitar nuestras largas horas delante del ordenador. También hay que tener en cuenta que los programas más comunes de traducción asistida requieren bastantes recursos (Trados recomienda 16 GB de memoria RAM, sin ir más lejos), además de que, por lo general, siempre vamos a tener muchos programas abiertos a la vez, por lo que un buen procesador es también indispensable, una buena gráfica independiente si vamos a trabajar con material audiovisual, etc.

La lista podría ser eterna, pero, en resumidas cuentas, tenemos que ser conscientes de la importancia de nuestra principal herramienta de trabajo. Un buen ordenador nos permitirá trabajar mejor y más rápido (yo antes con mi portátil podía llegar a morir de viejo cuando se me colaba un doble espacio en Trados y aceptaba el segmento sin darme cuenta) y, sobre todo, nos hará ganar en salud y tener más tiempo para salir de la «traducueva» y socializar un poco, que también está bien de vez en cuando.

Esperamos haberos ayudado a resolver algunas de vuestras dudas y, ya de paso, haber generado otras. Estaremos encantados de responderlas, así que no os cortéis y comentad. En nuestro próximo post hablaremos un poco de marketing para traductores en redes sociales. Estad atentos y atentas.

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